Oriana estaba en un lado
del patio viendo solitariamente, como todos se despedían y algunos lloraban. Había
acabado el curso, Oriana no lloraba aunque se iba del instituto, solo tenía dos
amigos, Louis y Mark. Sumida en sus pensamientos, no se dio cuenta de que Louis
se había sentado a su lado. Cuando lo miro, noto tristeza en sus ojos. Él sabía
que Oriana se iba del instituto, pero no sabía a dónde. Louis la abrazo, a Oriana
le pillo por sorpresa (aunque eran muy amigos nunca se habían abrazado). En ese
momento a Oriana le invadió la tristeza y sin poder evitarlo empezó a llorar. Louis
al darse cuenta le dijo:
- Ori, no llores. No es
un hasta siempre, nos volveremos a ver ¿no?
Oriana se quedo
pensativa, por un lado, pensaba en que echaría de menos que le llamaran Ori, y
por otro lado, no sabía si tenía que decirle a donde iba, no sabía si tenía que
decirle que iba a ser internada. Aun le entraron más ganas de llorar, pero no
lloro, era una chica fuerte, no podía llorar.
- Ori ¿qué pasa?-dijo Louis
preocupado por su amiga
- Hacharé de menos que me
llamen Ori, -Ella miro a su amigo con una media sonrisa, entonces volvió a
bajar la cabeza- y también… no, nos volveremos a ver, o al menos en unos años.
Louis puso una cara rara,
y Oriana le aclaró la mente
- Voy a ser internada
Los ojos de Louis se oscurecieron
al segundo, y pasaron de grises a negros. Oriana no estaba segura de si estaba
enfado o triste o quizás las dos cosas juntas.
Pero no tuvo tiempo a
preguntar, un flash la dejo ciega durante unos segundos. Subió la mirada, y ahí
estaban las tres Mis.perfección. Jenny, Allie y Chaston. Eran el típico trío de
tías malas, pero envidiables que hay en cada clase.
-Una foto de los
tortolitos raritos- dijo Jenny con una sonrisa brillante- Ori he oído que te
ves del insti, te voy a echar de menos- aun estaba con su sonrisa radiante.
Ori se la quedo mirando incrédula
pero no tuvo que responder a ese comentario, ya respondió Mark, que estaba detrás
de Chaston.
- Jenny tu nunca vas a echar
de menos a nadie excepto a ti misma, igual que nadie te echará de menos a ti, y
para de sonreír, que al final vas a tener agujetas en la cara.
Oriana sonrió, y las
Mis.perfectas se fueron. Mark miro a Ori.
-¿Te vas? Y no me dices
nada- Mark hablaba en tono irónico, y con una media sonrisa- ¡¿no le dices nada
a tu mejor amigo?!-Oriana iba a responder pero él le interrumpió-¡shh! Ya lo sé,
te vas a un internado y no querías que me preocupara, pero igualmente, no tiene
perdón lo que has hecho- como un niño pequeño, cruzo los brazos y se puso de espaldas
a Ori y Louis, pero giro la cabeza y puso cara de cachorrito- bueno, quizás sí
que tenga perdón- y rápidamente abrazó a Oriana.
Entoces tocó el timbre
que marcaba el fin de ese curso. Oriana, igual que sus amigos, cogió sus cosas
y se dirigió a la puerta de entrada. Una vez fuera, se dieron un abrazo
colectivo, se hicieron unas cuantas fotos, que Louis prometió subir en
facebook y sin más se fueron a su casa,
cada uno hacia una dirección.
Cuando Oriana llegó a
casa, no había nadie en su interior. Se fue a su habitación y se miro en el
espejo de su escritorio. La raya de ojos se le había corrido, y su pelo teñido,
volvía a tener su color habitual marrón claro, entonces se dio cuenta de algo,
el color de sus ojos había cambiado, antes eran marrones y ahora eran de un color
miel, que cualquiera, a simple vista, hubiera apostado a que eran amarillos.
Pensando en que solo había
sido una efecto óptico causada por la luz, Ori se hecho en su cama a escuchar música,
pero se quedo dormida, estaba agotada de tanto llorar.
Cuando despertó era de
noche, miro el reloj, eran las 3:25. Tenía hambre, mucha hambre. Entonces se acordó
de que no había cenado. Un ruido la aparto de sus pensamientos. Venía de la
cocina. Bajo por las escaleras lentamente con miedo de que el ruido hubiera sido
provocado por un intruso. Cuando vio un pequeño resplandor, como una luciérnaga
pero más grande. Esa lucecilla, pareció ver a Ori, porque rápidamente salió
volando por la ventana. Oriana se quedo
paralizada, ahí plantada en la puerta, sin moverse. Entonces se acordó del
hambre que tenia y se dirigió a la nevera y cogió una manzana, cuando le dio un
mordisco, sintió que su sabor era asqueroso, y le extrañó porque normalmente la
manzana le encanta. La tiró a la basura pensando que estaba mala y cogió otra,
está aun le supo peor y también la tiró a la basura. Oriana estaba preocupada ¿qué
les pasaba a las manzanas o que le pasaba a ella? Se fue a la cama, se le había
pasado el hambre, todo eso era muy raro. Una vez en la cama, cerró los ojos e
intentó pensar en otra cosa. Al momento estaba dormida.